


La menopausia es la etapa de tu vida, como mujer, en la que cesa la función reproductiva. Son muchos los cambios que se producen en tu cuerpo como consecuencia de la disminución de los estrógenos y uno de ellos tiene que ver con el sexo durante la menopausia.
El hecho de que en este momento acabe la vida fértil de una mujer nos lleva, muchas veces, de forma errónea, a pensar que la sexualidad ha terminado para nosotras. Los cambios que se producen, además, incrementan esta sensación.
La disminución en la producción de estrógenos hace que disminuya la lubricación vaginal que antes aparecía de forma espontánea. Además, las paredes se vuelven más finas y con menos elasticidad. Todo ello puede ocasionar dolor durante las relaciones sexuales, lo que nos llevará a evitarlas si no le ponemos remedio cuanto antes. Una relación sexual dolorosa puede producir daños y disfunciones sexuales.
Es una etapa por la que pasan todas las mujeres y son cambios naturales. El final de la vida fértil no supone el final de la vida sexual, pero sí representa un cambio.
Es fundamental que conozca tu situación (no solo que la perciba) y que le hagas partícipe de tus miedos e inseguridades. Compartir con nuestra pareja los cambios físicos que estamos experimentando, también ayudará a que descubra nuestra nueva situación.
Las caricias, los besos, la estimulación de las partes erógenas del cuerpo ahora necesitan más tiempo que antes. En el mercado existen numerosos productos naturales para lubricar, así como aceites y espumas para masaje que nos ayudarán a recuperar el deseo por un camino diferente.
No renuncies al sexo durante la menopausia.