La pérdida de memoria es algo que nos preocupa a todos/as, sobre todo, a partir de ciertas edades. Por ello, es importante que a una edad temprana, se empiece a prevenir la aparición de posibles lagunas mentales.
La memoria es una función del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado. Se cree, que ésta, se da como resultado de las conexiones entre las neuronas, creando así redes neuronales donde se almacena la información.
Cuando hablamos de memoria, lo normal es pensar «recuerdos» y «vivencias», pero la ésta abarca muchos más procesos. Por ello, podemos distinguir 4 tipos:
- Sensorial: Retiene durante un espacio muy corto de tiempo los estímulos sensoriales para procesarlos y enviarlos a la memoria corto plazo. Sería el caso de la memoria visual y auditiva.
- A corto plazo (MCP): retiene una cantidad limitada de información durante un periodo corto de tiempo.
- Operativa: Es un proceso activo que permite manipular y trabajar con información retenida en la MCP.
- A largo plazo (MLP): Retiene una cantidad infinita de información, cuya parte de la procedencia es de la memoria a corto plazo y se almacena durante un tiempo indefinido.
¿Cómo llega la información para almacenarse en tu memoria?
Muy resumidamente, la información llega a través de los sentidos (memoria sensorial), de ésta solo una parte, es llevada a la memoria a corto plazo, para luego dejarla definitivamente, grabada en la memoria a largo plazo.
¿Cómo influye la concentración en el proceso de la memorización?
El proceso de concentración es un acto voluntario, donde la persona pone toda su atención en un objeto o en la realización de una acción. Con esto, conseguimos, que a mayor atención, mas información se podrá percibir y retener sobre aquello que estamos analizando. Dándonos una mayor comprensión de la información y por ende, aumentará nuestra capacidad de captación a través de los sentidos aumentando nuestra capacidad de memoria.
Factores que pueden ayudarte a mejorar la capacidad de concentración y memoria.
- Reducir el estrés: el estrés crónico genera una hormona llamada «cortisol» que mantenida en el tiempo puede provocar daños celulares en el cerebro. Te recomendamos que practiques actividades como: yoga, meditación o mindfulness.
- La dieta es fundamental: el cerebro es un órgano que requiere mucha energía para funcionar de forma adecuada. Su principal fuente de energía es la glucosa. Ésta puede venir de los carbohidratos o de los cuerpos cetónicos (MCT). De éstos últimos, todavía queda un campo amplio de exploración. Pero se sabe, que diferencia de los carbohidratos, no influyen en el nivel de la insulina y pueden ser metabolizados muy rapidamente. Además un aporte de Ácidos grasos omega 3, sobre todo DHA (ya que el cerebro se compone de un 30% DHA), se ha visto que favorece la correcta construcción de las membranas nerviosas.
- Aumentar los niveles de BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro): su aporte es importante en la memoria a largo plazo. Promueve la supervivencia de neuronas ya existentes y el crecimiento, regeneración y formación de nuevas neuronas y sinapsis. La manera mas fácil de aumentar sus niveles es con el correcto aporte de vitamina D.
- La importancia de tener suficiente mielina y colina: éstas dos sustancias son imprescindibles, ya que la «mielina» se encarga de la correcta transmisión de los estímulos y la colina juega un papel muy importante, en la correcta transmisión de información dentro de nuestro cerebro.
- El aporte de ciertos suplementos como: colina, ginkgo biloba, ginseng, té verde y el brahmi, se ha comprobado en diversos estudios que mejora la capacidad de concentración y memoria.
Desde herbolariogreen queremos ayudaros a mejorar vuestra capacidad de concentración y memoria con una serie de remedios naturales: